ELECTROMAGNETISMO

Desde tiempos inmemoriales el hombre en distintas épocas y culturas ha sido favorecido por los efectos benéficos de la energía electro-magnética. Actualmente, la investigación científica ha comprobado que, efectivamente, la energía electro-magnética es de invaluable ayuda para promover la salud del cuerpo físico y mantener un estado de bienestar mental y emocional en el ser humano.

En la actualidad, la ciencia emergente del Bioelectromagnetismo (BEM) estudia la forma en que los organismos vivos interactúan con los campos electromagnéticos. Dichos fenómenos eléctricos se hallan en todos los organismos vivientes. Un ejemplo sencillo de este fenómeno es el que encontramos en la transferencia de energía entre las membranas celulares y las corrientes eléctricas que fluyen a través de los nervios y músculos de los seres vivos.

EL BEM, adicionalmente, investiga sobre como las corrientes eléctricas en el cuerpo producen campos magnéticos que se extienden fuera del mismo. En consecuencia, los organismos pueden verse influenciados también por campos electromagnéticos del entorno, afectando el comportamiento de una persona y/o su salud, de forma beneficiosa o nociva según cada caso. Por ejemplo, hay estudios que identifican como existen efectos negativos al exponernos a radiaciones de campos electro-magnéticos no ionizantes de electrodomésticos, móviles, televisión, antenas de telecomunicaciones, redes de alta tensión y subestaciones eléctricas.  Los efectos nocivos en la salud pueden llegar a cambiar la estructura molecular del ADN y producir su mutación.

La tierra es un gigantesco imán cuyo campo electromagnético (CEM) es una gigantesca red energética en constante movimiento, con un efecto ionizante beneficioso para la salud, está en continua interacción con el flujo y partículas de energía que fluyen desde nuestro sistema solar y desde otras partes del universo.

Por otra parte, el mismo ser humano es un fenómeno bioelectromagnético. Nuestro cuerpo está integrado por millones de pequeños imanes interconectados, células y átomos, que forman diminutos pero poderosos campos electromagnéticos (CEM). Todo está bien sincronizado a través de nuestro sistema nervioso, que es la red energética del cuerpo, por donde atraviesan millones de impulsos eléctricos a través de las neuronas. Cada órgano y célula del cuerpo genera su propio campo electro-magnético (CEM). Por ejemplo, el corazón es el mayor generador de onda electromagnética.

Nuestro cuerpo físico emite un campo electromagnético (CEM) y este hecho juega un papel muy importante mucho más allá de lo que se conoce comúnmente cuando llegamos a la comprensión de nuestra biología y la interconexión que compartimos con todos los seres vivos y el planeta. La realidad es que existe un circuito de retroalimentación que permite que los campos electromagnéticos de cada persona estén conectados con los del planeta. Es por eso, que cuanto mejor sea nuestra conexión con los (CEM) del planeta, mejor sintonizados esteremos con la energía beneficiosa o ionizante que fluje a través de ellos de forma natural, mejorando así nuestra salud y equilibrio emocional y mental.

En el vídeo que acabas de ver has podido observar como el campo electromagné­­tico de una persona afecta al del planeta y al de otras personas. En el siguiente, comprobarás como re-conectar con la inteligencia olvidada del corazón.

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